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  • Ana Ramos

Una vez habéis decidido poner vuestra casa en venta podéis llegar a sentiros tentados de reformarla desde los cimientos. NO LO HAGÁIS, nunca recuperaríais vuestro dinero.

La opción es tratar de conservar todo lo bueno de la propiedad que podamos, reparar y sustituir lo que se deba y modernizar toda la casa poniendo especial interés a la cocina, los baños, el dormitorio principal y los exteriores.

Consejos a tener en cuenta cuando hagáis la reforma:

NO HAGÁIS CAMBIOS INNECESARIOS

Debemos centrarnos en aquellos cambios que nos aportaran beneficios. Hay que tener totalmente en mente el retorno de de la inversión potencial antes de emprender ningún proyecto. Yo misma siempre pienso en lo que atraerá a los compradores en el momento de hacer mejoras.

Quizás un agente inmobiliario que conozca la zona puede ayudar a entender qué características añaden valor a vuestro barrio y estará encantado de compartir conocimientos si sois futuros clientes potenciales.

CONOCED A VUESTROS COMPRADORES POTENCIALES

Mirad las casas que se han vendido en vuestra zona, ved que características tenían.. y quién las ha comprado.

Si el comprador típico es de clase alta y espera todo tipo de lujos, y vuestra casa no tiene ninguno, tendréis que bajar vuestras expectativas y vuestro precio, revisar el perfil del comprador o hacer reformas importantes en cocina, baños y salón.

Si tenéis compradores que sopesan comprar vuestra casa en un vecindario de clase media, comprobad las características que han ayudado a cerrar el trato en casas similares de vuestra zona.

Debéis contar con un experto que os ayude a valorar en qué deberíais plantearos actualizar, y en qué merece la pena invertir dinero en la zona en la que se encuentra vuestra propiedad.

DESCARTAD LO PERSONAL

Si se trata de una casa antigua que nunca ha sido reformada o si está plagada de decisiones personales (paredes verdes, moquetas,etc.) se debe invertir en algunas reformas sensatas que harán que los compradores atribuyan más valor a vuestra casa.

Ojo, si gastáis todo vuestro presupuesto en cambiar la cocina o el baño sin limpiar el resto de la casa, no valdrá el esfuerzo y tiempo invertido para nada.

Los compradores lo miran todo y verán dónde van a tener que gastar dinero más allá del precio de compra de la casa.

Una casa lista para entrar a vivir significa que el comprador no tenga que pensar en fregar habitaciones y repintar paredes, ni en contratar a nadie para que lo haga.

Los próximos post los voy a dedicar a preparar una guía habitación por habitación para poder garantizar el éxito en la venta.

Con cariño,

Ana

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